Capitulo 5-Presentaciones-
Estacione en el aparcamiento lo más lejos del fabuloso mercedes negro. ¿Pero que estaba haciendo? ¿No era que le iba a dar una oportunidad? Encendí otra vez el motor y estacione justo enfrente de donde dejaba el mercedes habitualmente. Era demasiado temprano así que decidí quedarme en el auto hasta que se haga la hora. Me recline sobre el auto y me sumergí en mis pensamientos con la mirada en un punto fijo. No pasaron ni diez minutos cuando pude escuchar alguien acercarse.
-Hola-dijo una hermosa y angelical voz. Levante la mirada para encontrar a mi ángel.
-Hola-
-Lo siento no debí de irme de esa manera y ser tan descortés. ¿Empezamos otra vez?-me miro y continuo
-Hola mi nombre es Jasper Stevens-
-Hola me llamo Meredith Collins pero puedes decirme Mer-Nos reímos a coro de lo estupido de la situación
-¿Cómo has estado?-Pregunto expectante como si fuera mas que una simple cortesía
-Bien… ¿Qué hay de ti?-
-Bien, gracias-hizo una pequeña pausa y continuo- ¿Puedo hacerte una pregunta?- Empecé a caminar hacia un pequeño parque que había delante de la escuela, un piso mas abajo.
-Claro-
-Cuando nos conocimos me dijiste que me conocías de algún lado ¿De donde me conoces?-
Tenia que contarle lo del sueño, ya creía que yo estaba loco de todos modos. Hable atropelladamente. Le conté resumidamente mi sueño. Cuando termine ya estábamos en el patiecito. Este era circular y había un pequeño cantero lleno de flores con un árbol en el medio. Seis bancos estaban rodeándolo. Me senté en uno, el me copio, y le mire a ala cara. Su expresión era de sospecha, preocupada, nerviosa, como si yo supiera algo que no todos saben.
-¿Qué no me vas a decir que estoy loca o algo por el estilo?-
-No lo creo, hay gente que posee esa clase de dones. Yo…yo…también te conocía previamente-
-¿Cómo?-Sobre el banco había una roca, no muy grande, de mármol y le la tomo y su mano se cerró en torno a ella suavemente.
-Créeme no quieres saberlo-Yo no quite la mirada de su mano que se había tensado cuando termino la frase. Estuve apunto de preguntar como otra vez pero lo deja ya que no parecía estar cómodo con la conversación.
-Deacuerdo cuando quieras decírmelo te escuchare. Sabes, algún día me gustaría saber el doble sentido de esa frase - Sus ojos se volvieron para mirarme como si buscaran algo. Su mirada se relajo cuando sea lo que sea no lo encontró. Entro en una clase de trance e inconcientemente abrió la mano. Solo quedaba polvo de la piedra que hace poco había agarrado con la mano. ¡Imposible, era mármol! ¿¡Cómo demonios hizo para destrozarla de esa manera!?
Pero había lago peor, parecía haberse clavado alguna astilla ya en su mano había sangre.
-Co…como-empecé a decir- Jasper estas sangrando
Salio de su trance y miro su mano. Su cara se endureció, cerro sus ojos y me dijo:
-Lo siento tengo que irme, otra vez-
-Déjame aunque sea llevarte a la enfermería- Pero se paro y se adentro en el bosque, que estaba en el borde del patio, sin siquiera voltear. Lo seguí, lo mas sigilosamente que pude, hasta que en un momento se paro en seco. Lo observe desde atrás de un árbol pero en un latido de corazón ya no estaba ahí. Se desvaneció como las huellas en la arena. Lo único que pude oír fue el zumbido del viento pasando a mi lado. Sorprendida me apoye contra el árbol. ¡¿Qué demonios fue eso?! Primero rompe una piedra de mármol con solo cerrar la mano en torno a ella y ahora se desvanecía en el viento. ¿¡Como demonios había echo eso!? Y ¿Qué bicho le había picado? Sus cambios bipolares me llevaban a pensar que yo no era la única a la que le faltaban un par de jugadores aquí.
Cuando oí pasos acercarse salí de mi trance.
Una musical y esplendida voz me pregunto
-¿Te encuentras bien?-Me di la vuelta apara encontrarme con el ser mas hermoso que conozco. Esos ojos verdegrisaseos, pelo marrón oscuro y piel como la cal.
-Si, si, estoy bien-
-¿Perdón yo te conozco?-¡Oh genial! ¿¡Que todos habíamos soñado?!
-No lo creo, ¿Por?-
-No, no, solo lo digo por la reacción de hace unos días-Oh lo noto…
-No, lo siento es que te confundí con alguien mas-Mentí sonó bastante convincente…o eso creo yo.
-Si puedo preguntar… ¿Qué haces aquí?-
-Estaba siguiendo a…-¿¡Pero que hacia?!-...a una liebre pero… se me escabullo-Idiota, idiota, idiota-repetí en mi fuero interno.
-Oh…. Pareces confundida ¿Sabes como volver?-
-Si me concedes un segundo te respondo- Se callo u yo me concentre en oír el bullicio del pueblo. Paso un minutó hasta que pude oírlo junto con el timbre de la escuela, al sur.
-¡Oh no! ¡Ya es tarde, acaba de tocar el timbre!-
-¿Co...como? Estamos a más de un kilómetro de la escuela-Waw no sabia que habíamos caminado tanto
-Puede sonar extraño pero puedo escuchar el bullicio del pueblo y acaba de sonar el timbre de entrada, tengo agudizado el sentido del oído si así lo quieres llamar-
Otro punto mas que prueba que estoy totalmente loca.
-Waw, nunca lo había escuchado, creí que era el único, yo también puedo escuchar más de lo…-rió-…más de lo normal-miro al suelo y me pregunto-¿Cuál es tu nombre?-
-A si perdón, me llamo Meredith Collins, pero dime Mer ¿Y tú?-Me hice la tonta
-Mi nombre es Derek Dempsy-
-Ah… ¿Hace mucho que vives aquí Derek?-
-No, no hace solo unos 2 meses que me he mudado aquí, ¿Qué hay de ti? No te he visto por aquí-
-Me mude hace 2 semanas. ¿Perdón pero no deberíamos regresar?-
-Si, llevas la razón, volvamos- el camino estuvo lleno de preguntas y respuestas. El vivía con su madre Katherine y su padre Charles, el cual era dueño de una gran empresa de coches o algo así. Después estaban sus hermanos adoptivos, Felix y Charlotte, que estaban juntos, quiero decir en pareja, al igual que, Garrett y Seline.
Después me preguntó lo mismo sobre mí:
-¿De donde vienes? ¿Con quien vives? ¿Porque viniste a Shelton?-
-Vengo de Seattle, vivo con mi madre Alice, mi padre Daniel y mi hermano Franco. Me mude Shelton debido a que transfirieron a papá- Después de dar cada uno un resumen de sus respectivas vidas el camino transcurrió en silencio a pesar de las preguntas tiradas al aire que hacia Derek. Me había olvidado por completo que el era mi peor pesadilla, tengo que admitir que el era muy cordial, educado y no esta de mas decir buen mozo.
Llegamos y me acompaño hasta mi clase ya que todos habían entrado los pasillos eran un desierto.
-Gracias, ¿Nos vemos luego?-pregunte esperanzada
-Claro, aquí estaré-¿Qué iba a esperarme afuera del salón? lo deje pasar ya que dio media vuelta y se fue.
Dentro del salón el profesor me regaño y yo mi fui a mi lugar en silencio. Era la clase de literatura que la habían, no se por que, cambiado a la primera hora por biología que ahora teníamos en la tercera. Me senté en el último lugar como siempre, ¡y que noticia!, Jasper no estaba en su lugar. ¿¡Pero que demonios le ocurría a ese chico!? Hoy se había comportado realmente extraño. Primero, la roca hecha polvo, segundo, salio corriendo con la mano herida hacia el bosque; el había dicho que se tenia que ir, ¿pero adonde se iba a ir? ¿Al bosque? Después cuando lo seguí el desapareció, no es que corrió ni que deje de mirar por 5 minutos como para que corriera y no lo viera irse, D-E-S-A-P-A-R-E-C-I-Ó, no tengo idea de cómo lo hizo pero desapareció. Tenia que prestar atención a la clase antes de que el profesor me preguntara algo a mí y no le supiera responder. Termino la clase y me acorde de Derek, “Claro, aquí estaré” había dicho cuando me dejo en el salón.
Salí con muy pocas expectativas de que fura a estar ahí pero me equivoque. Estaba reclinado de punta en blanco contra la pared.
-Hola-dijo animado- ¿Cómo estuvo la clase? ¿Entretenida?-
-Prefiero perderme en el bosque-bromee
-Jaja- nos reímos. Empezamos a caminar para el lado de la cafetería.
-¿Te acompaño?-dijo dándome la opción de elegir
-Claro- Agarre un refresco, no tenia mucho apetito
-¿Qué no tienes hambre?-
-No no tengo mucha hambre ¿Y tu?- Dije mirando sus manos vacías
-De hecho si yo tomare algo- dijo con una encantadora sonrisa en la cara. Se sirvió una hamburguesa y un refresco. Fuimos hasta la mesa en la que el habitualmente se sentaba. Y allí estaban todos sus hermanos sentados.
Salude con un tímido “Hola” mientras me sentaba.
-Chicos ella es Meredith- “Hola” dijeron todos a coro
-Seline, un gusto- M e dijo la chica que estaba a mi izquierda. Ella era hermosa. Su pelo era de color chocolate y brillaba como si tuviera diamantes incrustados. Sus ojos eran dorados y sus facciones estaban dulcemente delineadas.
-Lo mismo digo-Le conteste
-Charlotte-Me dijo a que estaba enfrente de mí. Ella tenía una hermosa cabellera pelirroja, sus facciones eran perfectas como si la hubieran echo en porcelana y sus ojos eran dorados como los del resto. Asentí
-Mi nombre es Felix- Dijo el chico a su lado. Su pelo era marrón oscuro, el era hermoso. Parecía uno de esos modelos que están en las propagandas de dentífricos, ya que su sonrisa también era perfecta.
-Un gusto-Respondí
-Yo soy Garrett, es un gusto Meredith- El era muy parecido a Felix nada más que sus facciones eran mas rectas, y parecía un jugador de rugby profesional.
Debían de ser hermanos.
-Lo mismo digo-
Supuse que Seline y Charlotte debían de ser hermanas así como Felix y Garrett. Todos ellos eran hermosos, los chicos y chicas mas codiciados del colegio, aunque no los mas populares. Hubo algo que llamo mi atención, todos ellos menos Derek tenían los ojos dorados variando en la intensidad del color. Comimos en entre burlas y charlas mientras cada uno ponía la tanto al otro de su día. Garrett era muy cómico, era imposible comer sin risas con el. Charlotte era como el, una maquina de felicidad. Seline era más bien callada y refinada, si así lo quieres llamar.
Felix era como Seline, callado, aunque no se perdió de decir unos cuantos chistes y comentarios graciosos, pero lo digo comparado con los otros dos payasos.
Tenia que ir al auto a dejar algunas cosas así que me despedí de ellos con un “Nos vemos luego” y me fui camino al aparcamiento. No faltaban muchas mesas para logras salir cuando alguien que estaba sentado en una de esas mesas me hablo.
-Hola Mer- dijo Jasper muy tranquilo y alegre. ¿Qué? Encima….
Tenia que salir de allí antes de que le haga pasar una escena no muy cómoda. Además me daba miedo. El estaba en el bosque frente a mí y de la nada se desvaneció en el aire. ¿Como explicas eso? El no era normal y algo me decía que el era peligroso.
-Hola Jasper- dije cundo fría cuando pase. La alegría y la tranquilidad desaparecieron de su cara mientras la preocupación y la confusión las remplazaban.
¿Y que esperaba? ¿Qué lo salude como si nada hubiera pasado? Me tenia realmente cansada con su humor bipolar, y debo confesar que estaba un poco asustada con su comportamiento. Lo mire con miedo y enojo mientras me alejaba dando grandes zancadas al aparcamiento.
Cuando estaba a unos metros de mi auto escuche claramente pasos detrás de mí. Frene secamente para enfrentarme a Jasper. Cerré los ojos y me di vuelta. Pero cuando los abrí no había nadie. Seguí mi camino desconcertada, mis oídos nunca me fallaban. Abrí el auto, deje allí las cosas y lo cerré asegurándome de llevar las llaves y los libros que necesitaba con migo. Caminando hacia el edificio pude escuchar nuevamente pasos seguirme, esta vez me di vuelta lo más rápido que pude.
Derek estaba detrás de mí sonriendo.
-Perdón ¿Te asuste?-
-No pero si estoy sorprendida ¿Tu me estabas siguiendo antes de dejar las cosas en el auto?-Se tenso y la sorpresa inundo su cara
-¿Cómo lo supiste?- Señale mis oídos y sonreí. Continuo
-Pues si que escuchas bien-
-¿Por qué te fuiste cuando me di vuelta?-
-Eh… pues…-Tartamudeo si saber que responder- …Quería decirte algo pero parecías enojada así que retrocedí y me fui-
-¿Cómo te fuiste tan rápido? No pude ni siquiera escucharte echar a correr-
viernes, 18 de junio de 2010
Capitulo 4
Capitulo 4- ¿Te conozco?
Salimos riendo de la clase hasta que las risas cesaron y me pregunto:
-¿Qué clase tienes ahora?- Tuve que sacar el horario para comprobarlo
-Eh…literatura con Walsh en el edificio 2-
-Bien, te acompaño estoy en la misma- Se quedo pensativo por unos segundos y después hablo con voz irónica- ¿Te has dado cuenta de que estamos juntos en 2 clases?- Era verdad, no me había percatado de eso.
-Si tienes razón, que bueno-
-¿Por qué “que bueno”?-Dijo citando las mismas palabras que yo use. Caminamos unos minutos en silencio hasta que en un momento, no se por que, decidí decirle la verdad.
-Puede sonar precipitado, por que la realidad es que recién nos conocemos, pero me siento a gusto en tu compañía, a gusto, como si ya te conociera- Levante la vista para ver su expresión, pero me sorprendí con lo que me encontré. Su cara era una autentica mascara de preocupación. Su mandíbula se tenso, se envaro y muy firmemente dijo
-No, no debería ser así, Scarlett tenía razón-En un tono casi inaudible, para cualquier persona, pero no para mí. Cuando dijo “no debería ser así” parecía querer convencerse a si mismo.
-¿Qué?-
-Nada lo siento a veces digo cosas que no debo, debo ir en busca de mi hermana- Se alejo dando grandes zancadas en dirección contraria a la cual nos dirigíamos.
Quede en ese lugar pasmada. ¿Qué había pensado? ¿Qué era realmente el chico de mis sueños? ¿Qué realmente el seria un ser querido para mi? Pobre Jasper seguro que creyó que estaba loca y huyo. Tenia que dejar de creer en cada cosa extraña que pasaba a mí alrededor. Era lógico hacerlo, siendo yo, ya que no había nada interesante en lo que pensar de noche, algo que mantenga tu mente ocupada en clase y después cuando llegue la prueba te pille desprevenida por no haber prestado atención. A veces pienso que mi vida es como una pintura en progreso, por ahora solo hay manchas grises, blancas y negras, nada interesante para observar. Pero yo tampoco había hecho nada tan malo como para que saliera disparado de esta forma. Además ¿Por que dijo tan preocupado “No, no debería ser así”? Si íbamos al caso lógico yo no era la única loca. Toco el timbre cuando una chica se acerco al ver que yo no me movía. Tenia la tez muy clara, una hermosa cabellera castaño claro y un par de ojos color chocolate hermosos. Me toco el hombro y me pregunto preocupada.
-Oye, ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que te lleve hasta la enfermería? Estas un poco pálida-
-No, no estoy bien gracias- Logre decir con un hilo de voz
-¿Cómo te llamas?-Pregunto todavía preocupada
-Meredith Collins-
-Me llamo Michel Daeé, puedes llamarme Michi. ¿Así que eres nueva? ¿De donde vienes Meredith?-
-Dime Mer, y si, vengo de Seattle. Y que hay de ti ¿Hace mucho que vives aquí?-
-De hecho desde que tengo siete años- Se quedo callada al igual que yo, incomodo, así que hable.
-Michi ¿Podrías decirme donde esta el edificio 2?-
-Si por supuesto es mi destino. ¿Con quien tienes ahora?-
-Con Walsh literatura- Esbozo una alegre sonrisa
-¡Que bueno yo también! ¿Vamos?-
Y así lo hicimos. Mientras caminábamos charlamos sobre cualquier cosa hasta que llegamos. En el camino nos encontramos con varios de sus amigos, a los cuales me presento muy amigablemente. Estaba Alex, un chico muy carismático, bonachón, su pelo era rubio y sus ojos eran de un azul profundo como el mar. Después Railey, era muy callado, pelo negro, tez blanca y sus ojos eran de un intenso color marrón oscuro como el carbón, tenía un parecido importante conmigo. Y por ultimo estaba Jakelina, ella tenía una cabellera llena de rulos marrones, sus ojos eran marrones como café con leche, parecía ser una muy buena persona. Cuando termino la clase Michi y yo fuimos juntas a la cafetería ya que parecía que Jasper había “cancelado” en cierto modo mi “muy buena idea”.
En el camino, nos encontramos con sus amigos ahora compañeros o conocidos míos. Estábamos hablando de lo interesantes que eran los libros que Walsh nos había dado para leer cuando un chico me paso el brazo por la cintura y me saco del lado de Michi.
-¿¡Que demonios…-Pero deje la frase en el aire cuando vi quien era aquel muchacho. Franco estaba colorado de haber corrido, o eso me pareció.
-Escucha nenecito tu ayuda te prometo que haré lo que quieras pero ayúdame-Parecía estar hablando enserio así que asentí.
-Deacuerdo, pero me debes una- Su cara se alivio cuando acepte. -¿Que ocurre?-Arqueando las cejas
-No me lo vas a creer pero es cierto, las chicas me acosan no me dejan tranquilo- Me eche a reír a carcajadas, me parece que me lastime los músculos de la panza pues me dolían como si hubiera estado haciendo ejercicio toda la mañana. Me miro serio.
-No estarás hablando enserio… ¿O si?- Arqueo una ceja como si estuviera pasando por encima lo obvio.
-Vale- dije todavía entre risas- Vamos-
Y así fue. Fuimos abrazados hasta una mesa alejada de la cafetería. Recogimos nuestra comida y nos quedamos en silencio en la mesa.
-Fue insoportable, tenia mas de cinco pares de ojos encima en clase de biología fue un gran desafió concentrarme-Se metió una gran porción de ensalada en la boca y se callo.
-Parece que Shelton nos ha pegado mal a ambos-Dije en un tono inaudible. Después me aclare la garganta y dije en voz alta.- ¿Qué ninguna es de tu agrado?-
-No, no por ahora- Dijo muy sereno. Empecé a tomar un largo trago de bebida cuando volvió a hablar-¿Y tú? Ya tienes pretendientes ¿No?- Me ahogue con la bebida y empecé a toser escandalosamente mientras le proporcionaba un manotazo. Cuando me recupere y fui capas de hablar sin toser dije muy entrecortadamente por la fatiga.
-¡No! ¡Claro que no! Además solo un loco se enamoraría de mí-
-Si, claro. En ese caso explícame entonces por que ese sujeto de allá te mira tan interesadamente-Me dijo con una sonrisa burlona mientras miraba algo detrás mió.
¿Qué? ¿Quien? Gire para averiguar a quien se refería cuando me lleve una menuda sorpresa. El jinete endemoniado me miraba con expresión intrigada, con curiosidad. Nuestras miradas se cruzaron por un instante después corrí la mirada asustada. No era como el de mis sueños. Sus ojos no eran de un color carmesí intenso sino que ahora eran de un verde grisáceo profundo y su cabello era de un negro carbón que resaltaba contra su piel pálida, resumiendo, era hermoso. Mi hermano interrumpió mis pensamientos.
-¿A que si?-
-No parece deseoso de matarme ¿No?-
-¿Qué? No ¿Debería?-
-Has como si no hubiera dicho nada “rompecorazones”-L e burle. Comimos entre risas ya que era muy divertido gastarlo con el tema mujeres, hasta que me llegaba el turno y no dejaba de repetir “Te sigue mirando”. Ahí se acababa el chiste. Después nos fuimos cada uno a sus respectivas clases. Tuve que explicarles a los chicos que el loco que me había agarrado por la cintura era en realidad un descerebrado, el cual era mi hermano. Era divertido estar en compañía de Alex, Michi, Jaky y Railey. También estuve la mayor parte de la clase de idiomas intrigada por el paradero de Jasper ya que no había asistido a literatura y no lo había visto en toda la tarde. Cuando toco el timbre me junte con mi hermano en el lugar que habíamos acordado y emprendimos viaje hacia el aparcamiento. Había demasiada gente en el aparcamiento para mi gusto ¿Qué estaría pasando?
Cuando estuve lo suficientemente cerca pude observar al flamante Mercedes SLC negro que estaba en el medio de la multitud.
-Waw, eso es un coche- dijo mi hermano asombrado. Empezó a hacerse espacio entra la multitud para poder apreciarlo mejor. Lo agarre del brazo tironeando para el lado contrario pero tironeo hasta que quede a su altura. Su supuesto dueño estaba en su interior, mire al espejito retrovisor para poder ver quien era. El jinete se hallaba muy cómodo en su interior riéndose de algo, cuando se encontró con mi mirada y su expresión paso de divertida a preocupada. Yo ya estaba tironeando de la manga de mi hermano cuando el abrió la puerta si quitarme la mirada de encima. Cuando mi hermano cedió y no tuve la necesidad de arrastrarlo hacia el coche lo solté y empecé a dar grandes zancadas hacia el, ya tenia las llaves en mi mano. ¡¡DEMONIOS!! Grite en mi interior mientras me mordía el labio para no gritarlo en voz alta. Otro pequeño tumulto de gente comparado con el que se había formado en el Mercedes se había formado alrededor de mi auto.
-Oye ¿Este es tu auto?-Pude reconocer la voz de Alex.
-Eh si-
-Genial, gran auto Mer- Lo miro unos segundos mas mientras yo metía mi mochila en el asiento trasero, y después continuo- Vale ¿Nos vemos mañana?-
-Si claro, Adiós- Me despedí con la mano, mientras conducía a toad velocidad a casa. El camino transcurrió como en la mañana, mi hermano se hacia el sordo mientras yo cantaba junto con la música. Mi hermano salto del auto apenas reduje la velocidad en la cochera de mi casa. Baje del auto y entre por la puerta trasera. Franco y mi mama conversaban enérgicamente en la cocina.
-Hola hija, ¿Cómo te fue hoy?-Mi hermano estallo en carcajadas mientras se tensaba para salir corriendo.
-Excelente, ya tiene amigos, novio y amante- Antes de que reaccionara yo ya había echado a correr tras el, escaleras arriba. Entro en su habitación y se encerró.
-¡Basta! ¡Los dos bajen ya!- Grito Alice desde abajo. Di fuertes pisotadas mientras entraba a mi cuarto y cerraba la puerta estruendosamente. Puse la mochila en el sillón que estaba frente a la televisión, me acosté, mas bien me tire, en mi cama y puse mi canción de piano favorita. Pasaron diez minutos en los que estuve en trance, hasta que un molesto golpeteo me saco de el.
-Hija ¿Puedo pasar?- Alice, seguro que quería saber como me había ido en el espantoso día que acababa de terminar.
-Si adelante-Conteste pesadamente
-¿Vas a contarme como te fue hoy?- Le dirigí una mirada de hartazgo
-Mama no te ofendas pero no estoy de humor. Me fue bien ¿Okay?- Quería olvidarme de todo.
-En ese caso cuando estés de humor para aguantar a tu madre que lo único que quiere es saber como le fue a su hija en su primer día, llámame- Dijo enfadada y se fue por donde entro. ¡¡¡Claro ahora ella se enojaba con migo!!!
Ughr, me queje. Decidida a donde ir para calmarme, me puse un suéter negro, botas que podía ensuciar y ate mi pelo con una colita.
-Me voy a caminar, llevo mi celular con migo- Grite mientras salía.
-No vuelvas tarde- Dijo mi madre desde la cocina.
Fui en la misma dirección de la que había venido la otra vez. En el camino encontré un enorme abeto caído. Me subí hasta la parte más alta y comencé a tararear una de las canciones que me calmaban. No paso mucho tiempo cuando pude escuchar claramente un ruido que se acercaba más y más. Uno, dos, uno, dos, eran pasos.
-¿Quién es? ¿Hay alguien ahí?- Nadie respondido. Salte ágilmente del árbol y empecé a seguir aquel ruido, que ahora se alejaba. Ahora se parecía al zumbido del viento seguido de un correteo de… ¿Un animal?, un ciervo probablemente. Hasta que pare en seco cuando oí el quejido del animal a solo unos metros. Después no se escucho mas nada. Despegue mis pies del suelo y los arrastre en la dirección de donde pareció venir aquel horrible sonido. Tenía razón. Sobre una pequeña roca había un ciervo macho, bastante grande, de los que son difíciles de encontrar. Tenia una herida en el cuello, dos pequeños puntos como… ¿Dientes? O ¿Un tenedor? O cualquier cosa con dos puntas. Quise examinarlo pero apenas pose un dedo en la herida me quede petrificada. Una imagen vino a mi cabeza en forma de flash back. Un hermoso chico agazapado frente a mí en forma defensiva, se abalanzaba contra otro igual de hermoso que tenia los ojos rojos y gruñía como un lobo. Cuando regrese a la realidad, espantada, retire rápidamente la mano de la herida del pobre animal. ¿Quién o que fue en culpable de esto? ¿Seria el mismo que el de mi sueño?
Me pare, ya que me encontraba acuclillada a su lado, y lentamente me encamine hacia el abeto, sumergida en mi debate. Pero un sonido me interrumpió, no estaba alerta escuchando así que, me asusté. Mire a mi alrededor pero no había nadie. Hubiera jurado que unos pasos me seguían. Me senté en la parte más alta de aquel árbol y me puse a pensar en mis sueños. Eso era lo que eran, sueños y nada más que simples y aterradores sueños.
Salte y me fui para casa con la misma sensación de ser seguida que antes.
-¡Ya llegue!-anuncie
-Esta bien- respondió mamá
-Me voy a bañar-
-Deacuerdo, rápido por que tu padre no tarda el llegar y la cena casi esta lista- Cuando termino la frase yo ya estaba en la ducha. Cuando termine baje a comer, salude a mi padre el cual me pregunto como nos había ido hoy en la escuela. Cada uno le hizo un pequeño resumen de su día y después el nos contó el suyo. Después salude a todos y me dormir. Así paso una semana y media, Jasper me ignoraba como si fuera una pared y seguía teniéndole miedo al chico de ojos rojos. Averigüe que se llamaba Derek Dempsy. Me lo había cruzado un par de veces y había tenido la misma sensación de asombro que la primera, aunque con el paso del tiempo se fue controlando. ¿Pero que demonios estaba haciendo? ¡Creía en mis sueños como si fueran verdad! Había estado prejuzgando a 2 chicos, cosa que odiaba, sin quiera conocerlos. ¿Y si estaba equivocada? ¿Qué tal si el bueno era ese tal Derek y le malo era Jasper? Decidí darle una oportunidad al demonio y dar por perdido a mi ángel.
Desperté animada, pues hoy teníamos que armar los grupos de biología, quería poder juntarme con las chicas y reírnos de lo absurdo un rato. Lo que me preocupaba era que habían transferido alumnos por que la otra clase de biología estaba muy llena y quedaban pocos asientos libres, entre ellos el que estaba a mi lado. Me puse unos jeans comunes, como siempre, una chomba celeste y agarre la campera impermeable que aquí era indispensable. Desayune apurada y me fui. Hoy no tuve que esperar a Franco ya que no se sentía bien, cosa que para mi era una excusa para no ir a la prueba de historia.
Hoy iba a ser un día interesante.
Salimos riendo de la clase hasta que las risas cesaron y me pregunto:
-¿Qué clase tienes ahora?- Tuve que sacar el horario para comprobarlo
-Eh…literatura con Walsh en el edificio 2-
-Bien, te acompaño estoy en la misma- Se quedo pensativo por unos segundos y después hablo con voz irónica- ¿Te has dado cuenta de que estamos juntos en 2 clases?- Era verdad, no me había percatado de eso.
-Si tienes razón, que bueno-
-¿Por qué “que bueno”?-Dijo citando las mismas palabras que yo use. Caminamos unos minutos en silencio hasta que en un momento, no se por que, decidí decirle la verdad.
-Puede sonar precipitado, por que la realidad es que recién nos conocemos, pero me siento a gusto en tu compañía, a gusto, como si ya te conociera- Levante la vista para ver su expresión, pero me sorprendí con lo que me encontré. Su cara era una autentica mascara de preocupación. Su mandíbula se tenso, se envaro y muy firmemente dijo
-No, no debería ser así, Scarlett tenía razón-En un tono casi inaudible, para cualquier persona, pero no para mí. Cuando dijo “no debería ser así” parecía querer convencerse a si mismo.
-¿Qué?-
-Nada lo siento a veces digo cosas que no debo, debo ir en busca de mi hermana- Se alejo dando grandes zancadas en dirección contraria a la cual nos dirigíamos.
Quede en ese lugar pasmada. ¿Qué había pensado? ¿Qué era realmente el chico de mis sueños? ¿Qué realmente el seria un ser querido para mi? Pobre Jasper seguro que creyó que estaba loca y huyo. Tenia que dejar de creer en cada cosa extraña que pasaba a mí alrededor. Era lógico hacerlo, siendo yo, ya que no había nada interesante en lo que pensar de noche, algo que mantenga tu mente ocupada en clase y después cuando llegue la prueba te pille desprevenida por no haber prestado atención. A veces pienso que mi vida es como una pintura en progreso, por ahora solo hay manchas grises, blancas y negras, nada interesante para observar. Pero yo tampoco había hecho nada tan malo como para que saliera disparado de esta forma. Además ¿Por que dijo tan preocupado “No, no debería ser así”? Si íbamos al caso lógico yo no era la única loca. Toco el timbre cuando una chica se acerco al ver que yo no me movía. Tenia la tez muy clara, una hermosa cabellera castaño claro y un par de ojos color chocolate hermosos. Me toco el hombro y me pregunto preocupada.
-Oye, ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que te lleve hasta la enfermería? Estas un poco pálida-
-No, no estoy bien gracias- Logre decir con un hilo de voz
-¿Cómo te llamas?-Pregunto todavía preocupada
-Meredith Collins-
-Me llamo Michel Daeé, puedes llamarme Michi. ¿Así que eres nueva? ¿De donde vienes Meredith?-
-Dime Mer, y si, vengo de Seattle. Y que hay de ti ¿Hace mucho que vives aquí?-
-De hecho desde que tengo siete años- Se quedo callada al igual que yo, incomodo, así que hable.
-Michi ¿Podrías decirme donde esta el edificio 2?-
-Si por supuesto es mi destino. ¿Con quien tienes ahora?-
-Con Walsh literatura- Esbozo una alegre sonrisa
-¡Que bueno yo también! ¿Vamos?-
Y así lo hicimos. Mientras caminábamos charlamos sobre cualquier cosa hasta que llegamos. En el camino nos encontramos con varios de sus amigos, a los cuales me presento muy amigablemente. Estaba Alex, un chico muy carismático, bonachón, su pelo era rubio y sus ojos eran de un azul profundo como el mar. Después Railey, era muy callado, pelo negro, tez blanca y sus ojos eran de un intenso color marrón oscuro como el carbón, tenía un parecido importante conmigo. Y por ultimo estaba Jakelina, ella tenía una cabellera llena de rulos marrones, sus ojos eran marrones como café con leche, parecía ser una muy buena persona. Cuando termino la clase Michi y yo fuimos juntas a la cafetería ya que parecía que Jasper había “cancelado” en cierto modo mi “muy buena idea”.
En el camino, nos encontramos con sus amigos ahora compañeros o conocidos míos. Estábamos hablando de lo interesantes que eran los libros que Walsh nos había dado para leer cuando un chico me paso el brazo por la cintura y me saco del lado de Michi.
-¿¡Que demonios…-Pero deje la frase en el aire cuando vi quien era aquel muchacho. Franco estaba colorado de haber corrido, o eso me pareció.
-Escucha nenecito tu ayuda te prometo que haré lo que quieras pero ayúdame-Parecía estar hablando enserio así que asentí.
-Deacuerdo, pero me debes una- Su cara se alivio cuando acepte. -¿Que ocurre?-Arqueando las cejas
-No me lo vas a creer pero es cierto, las chicas me acosan no me dejan tranquilo- Me eche a reír a carcajadas, me parece que me lastime los músculos de la panza pues me dolían como si hubiera estado haciendo ejercicio toda la mañana. Me miro serio.
-No estarás hablando enserio… ¿O si?- Arqueo una ceja como si estuviera pasando por encima lo obvio.
-Vale- dije todavía entre risas- Vamos-
Y así fue. Fuimos abrazados hasta una mesa alejada de la cafetería. Recogimos nuestra comida y nos quedamos en silencio en la mesa.
-Fue insoportable, tenia mas de cinco pares de ojos encima en clase de biología fue un gran desafió concentrarme-Se metió una gran porción de ensalada en la boca y se callo.
-Parece que Shelton nos ha pegado mal a ambos-Dije en un tono inaudible. Después me aclare la garganta y dije en voz alta.- ¿Qué ninguna es de tu agrado?-
-No, no por ahora- Dijo muy sereno. Empecé a tomar un largo trago de bebida cuando volvió a hablar-¿Y tú? Ya tienes pretendientes ¿No?- Me ahogue con la bebida y empecé a toser escandalosamente mientras le proporcionaba un manotazo. Cuando me recupere y fui capas de hablar sin toser dije muy entrecortadamente por la fatiga.
-¡No! ¡Claro que no! Además solo un loco se enamoraría de mí-
-Si, claro. En ese caso explícame entonces por que ese sujeto de allá te mira tan interesadamente-Me dijo con una sonrisa burlona mientras miraba algo detrás mió.
¿Qué? ¿Quien? Gire para averiguar a quien se refería cuando me lleve una menuda sorpresa. El jinete endemoniado me miraba con expresión intrigada, con curiosidad. Nuestras miradas se cruzaron por un instante después corrí la mirada asustada. No era como el de mis sueños. Sus ojos no eran de un color carmesí intenso sino que ahora eran de un verde grisáceo profundo y su cabello era de un negro carbón que resaltaba contra su piel pálida, resumiendo, era hermoso. Mi hermano interrumpió mis pensamientos.
-¿A que si?-
-No parece deseoso de matarme ¿No?-
-¿Qué? No ¿Debería?-
-Has como si no hubiera dicho nada “rompecorazones”-L e burle. Comimos entre risas ya que era muy divertido gastarlo con el tema mujeres, hasta que me llegaba el turno y no dejaba de repetir “Te sigue mirando”. Ahí se acababa el chiste. Después nos fuimos cada uno a sus respectivas clases. Tuve que explicarles a los chicos que el loco que me había agarrado por la cintura era en realidad un descerebrado, el cual era mi hermano. Era divertido estar en compañía de Alex, Michi, Jaky y Railey. También estuve la mayor parte de la clase de idiomas intrigada por el paradero de Jasper ya que no había asistido a literatura y no lo había visto en toda la tarde. Cuando toco el timbre me junte con mi hermano en el lugar que habíamos acordado y emprendimos viaje hacia el aparcamiento. Había demasiada gente en el aparcamiento para mi gusto ¿Qué estaría pasando?
Cuando estuve lo suficientemente cerca pude observar al flamante Mercedes SLC negro que estaba en el medio de la multitud.
-Waw, eso es un coche- dijo mi hermano asombrado. Empezó a hacerse espacio entra la multitud para poder apreciarlo mejor. Lo agarre del brazo tironeando para el lado contrario pero tironeo hasta que quede a su altura. Su supuesto dueño estaba en su interior, mire al espejito retrovisor para poder ver quien era. El jinete se hallaba muy cómodo en su interior riéndose de algo, cuando se encontró con mi mirada y su expresión paso de divertida a preocupada. Yo ya estaba tironeando de la manga de mi hermano cuando el abrió la puerta si quitarme la mirada de encima. Cuando mi hermano cedió y no tuve la necesidad de arrastrarlo hacia el coche lo solté y empecé a dar grandes zancadas hacia el, ya tenia las llaves en mi mano. ¡¡DEMONIOS!! Grite en mi interior mientras me mordía el labio para no gritarlo en voz alta. Otro pequeño tumulto de gente comparado con el que se había formado en el Mercedes se había formado alrededor de mi auto.
-Oye ¿Este es tu auto?-Pude reconocer la voz de Alex.
-Eh si-
-Genial, gran auto Mer- Lo miro unos segundos mas mientras yo metía mi mochila en el asiento trasero, y después continuo- Vale ¿Nos vemos mañana?-
-Si claro, Adiós- Me despedí con la mano, mientras conducía a toad velocidad a casa. El camino transcurrió como en la mañana, mi hermano se hacia el sordo mientras yo cantaba junto con la música. Mi hermano salto del auto apenas reduje la velocidad en la cochera de mi casa. Baje del auto y entre por la puerta trasera. Franco y mi mama conversaban enérgicamente en la cocina.
-Hola hija, ¿Cómo te fue hoy?-Mi hermano estallo en carcajadas mientras se tensaba para salir corriendo.
-Excelente, ya tiene amigos, novio y amante- Antes de que reaccionara yo ya había echado a correr tras el, escaleras arriba. Entro en su habitación y se encerró.
-¡Basta! ¡Los dos bajen ya!- Grito Alice desde abajo. Di fuertes pisotadas mientras entraba a mi cuarto y cerraba la puerta estruendosamente. Puse la mochila en el sillón que estaba frente a la televisión, me acosté, mas bien me tire, en mi cama y puse mi canción de piano favorita. Pasaron diez minutos en los que estuve en trance, hasta que un molesto golpeteo me saco de el.
-Hija ¿Puedo pasar?- Alice, seguro que quería saber como me había ido en el espantoso día que acababa de terminar.
-Si adelante-Conteste pesadamente
-¿Vas a contarme como te fue hoy?- Le dirigí una mirada de hartazgo
-Mama no te ofendas pero no estoy de humor. Me fue bien ¿Okay?- Quería olvidarme de todo.
-En ese caso cuando estés de humor para aguantar a tu madre que lo único que quiere es saber como le fue a su hija en su primer día, llámame- Dijo enfadada y se fue por donde entro. ¡¡¡Claro ahora ella se enojaba con migo!!!
Ughr, me queje. Decidida a donde ir para calmarme, me puse un suéter negro, botas que podía ensuciar y ate mi pelo con una colita.
-Me voy a caminar, llevo mi celular con migo- Grite mientras salía.
-No vuelvas tarde- Dijo mi madre desde la cocina.
Fui en la misma dirección de la que había venido la otra vez. En el camino encontré un enorme abeto caído. Me subí hasta la parte más alta y comencé a tararear una de las canciones que me calmaban. No paso mucho tiempo cuando pude escuchar claramente un ruido que se acercaba más y más. Uno, dos, uno, dos, eran pasos.
-¿Quién es? ¿Hay alguien ahí?- Nadie respondido. Salte ágilmente del árbol y empecé a seguir aquel ruido, que ahora se alejaba. Ahora se parecía al zumbido del viento seguido de un correteo de… ¿Un animal?, un ciervo probablemente. Hasta que pare en seco cuando oí el quejido del animal a solo unos metros. Después no se escucho mas nada. Despegue mis pies del suelo y los arrastre en la dirección de donde pareció venir aquel horrible sonido. Tenía razón. Sobre una pequeña roca había un ciervo macho, bastante grande, de los que son difíciles de encontrar. Tenia una herida en el cuello, dos pequeños puntos como… ¿Dientes? O ¿Un tenedor? O cualquier cosa con dos puntas. Quise examinarlo pero apenas pose un dedo en la herida me quede petrificada. Una imagen vino a mi cabeza en forma de flash back. Un hermoso chico agazapado frente a mí en forma defensiva, se abalanzaba contra otro igual de hermoso que tenia los ojos rojos y gruñía como un lobo. Cuando regrese a la realidad, espantada, retire rápidamente la mano de la herida del pobre animal. ¿Quién o que fue en culpable de esto? ¿Seria el mismo que el de mi sueño?
Me pare, ya que me encontraba acuclillada a su lado, y lentamente me encamine hacia el abeto, sumergida en mi debate. Pero un sonido me interrumpió, no estaba alerta escuchando así que, me asusté. Mire a mi alrededor pero no había nadie. Hubiera jurado que unos pasos me seguían. Me senté en la parte más alta de aquel árbol y me puse a pensar en mis sueños. Eso era lo que eran, sueños y nada más que simples y aterradores sueños.
Salte y me fui para casa con la misma sensación de ser seguida que antes.
-¡Ya llegue!-anuncie
-Esta bien- respondió mamá
-Me voy a bañar-
-Deacuerdo, rápido por que tu padre no tarda el llegar y la cena casi esta lista- Cuando termino la frase yo ya estaba en la ducha. Cuando termine baje a comer, salude a mi padre el cual me pregunto como nos había ido hoy en la escuela. Cada uno le hizo un pequeño resumen de su día y después el nos contó el suyo. Después salude a todos y me dormir. Así paso una semana y media, Jasper me ignoraba como si fuera una pared y seguía teniéndole miedo al chico de ojos rojos. Averigüe que se llamaba Derek Dempsy. Me lo había cruzado un par de veces y había tenido la misma sensación de asombro que la primera, aunque con el paso del tiempo se fue controlando. ¿Pero que demonios estaba haciendo? ¡Creía en mis sueños como si fueran verdad! Había estado prejuzgando a 2 chicos, cosa que odiaba, sin quiera conocerlos. ¿Y si estaba equivocada? ¿Qué tal si el bueno era ese tal Derek y le malo era Jasper? Decidí darle una oportunidad al demonio y dar por perdido a mi ángel.
Desperté animada, pues hoy teníamos que armar los grupos de biología, quería poder juntarme con las chicas y reírnos de lo absurdo un rato. Lo que me preocupaba era que habían transferido alumnos por que la otra clase de biología estaba muy llena y quedaban pocos asientos libres, entre ellos el que estaba a mi lado. Me puse unos jeans comunes, como siempre, una chomba celeste y agarre la campera impermeable que aquí era indispensable. Desayune apurada y me fui. Hoy no tuve que esperar a Franco ya que no se sentía bien, cosa que para mi era una excusa para no ir a la prueba de historia.
Hoy iba a ser un día interesante.
Capitulo 3
Capitulo 3-Dejabú-
Eran las 6:00am, que sueño tan extraño. Seguro que era solo una pesadilla esas cosas no existían. Deseche ese horrible sueño de mi mente y me aliste para ir al Instituto. Por ultimo me termine poniendo unos jeans negros, una camisa blanca con un pulóver azul y unas botas negras que llegaban hasta las rodillas.
Baje a desayunar.
-Buenos días-Salude a mi hermano y a mi mama que se encontraban sentados en la mesa de la cocina.
-Hola-Saludo Franco.
-Hola Mer ¿Cómo has dormido?-preguntó mi madre
-Bien, bien sin problema-El desayuno no transcurrió en silencio, más bien en bullicio. Mi hermano estaba planeándose el día.
-No te preocupes mama-Contesto Franco a una pregunta a la cual yo no había escuchado-Estaré con Mer todo el día no hay forma de que me pierda- Se rió y me miro con expresión burlona.
-Ah no, eso ni te lo pienses. Tu eres alguien y yo otra.
-Jaja es broma Mer- Si jaja quien te cree, pensé en mi fuero interno. Salude a mama quien me deseo suerte en el colegio al igual que a mi Hermano. Subí a mi querido coche. Tenía un Chebrolet camaro en un muy buen estado que había heredado de mi tío. Era amarillo con rallas negras cruzándolo por el medio. Para ser mujer me gustaban mucho los autos, el era mi joya, siempre decía que estaba casada con el. Puse la mochila en el asiento trasero y subí en el asiento del conductor. Mi hermano hizo lo mismo. El trayecto fue muy ruidoso ya que mientras mi hermano me bromeaba y se tapaba los oídos en broma mientras yo cantaba junto con el CD de Paramore. Llegamos en tiempo y forma pues el estacionamiento del instituto estaba bastante lleno. Me dolía la panza de la risa al ver las caras que me observaban mientras bajaba de mi estupendo Chebrolet Camaro. Debo admitir que era un coche precioso, y estaba en muy buen estado para pertenecer a mi abuelo. Lo cerré mientras me convertía en el centro de atención de las chicas por que me veía muy varonil, seguro, y de los chicos por que no podían creer que una chica estuviera conduciendo un auto así, o eso creía yo; por que yo no era una chica atractiva se puede decir, en mi colegio anterior me trataban como la mas fea, etc.
Mi hermano interrumpió mis horribles recuerdos
-Tú siempre me dices que no te gusta llamar la atención y que simplemente no lo lograrías aunque te lo propusieras-
-Si ¿y?-pregunte desafiante
-Bueno debo comunicarte que no tienes mucho éxito con ese dicho tuyo-Nos fuimos riendo hasta la recepción donde nos recibió la recepcionista. Era muy amable y dulce.
-Bien ya les he dicho como llegar a sus clases y también como deben manejarse, creo que tienen todo lo que necesitan-
-Muchas gracias- dije de corazón era muy simpática
-No hay por que y que la pasen bien su primer día, suerte-
Nos alejamos mirando las clases que nos tocaban a cada uno
-¡¡¡Oh noo!!!-Se quejo mi hermano al tiempo que arrojaba los papeles con fuerza y rabia al suelo.
-¿¡Que pasa!?- Pregunte exaltada
-¡Este año me toca trigonometría!-
-¿Te apetece matarme de un infarto?- Le pregunte sarcásticamente
-Estaría bueno no lo había pensado- Jaja, me reí sarcásticamente. Llegamos hasta su clase, lo despedí mientras lo despeinaba acompañado con un “suerte”.
Yo tenía con Mongomery, Historia. Una de las materias que más me gustaban. Tenía mejores materias como Biología, Idiomas, Literatura y alguna que otra mas.
Camine cabizbaja hacia la clase. En el trayecto alguien me choco y me hizo derramar mis libros; solo pude ver que era una mujer ya que se alejo sin pedirme ni siquiera perdón. Me agache para recogerlos y alguien me ayudo.
Dejo los libros caer en mis brazos.
-Perdona a mi hermana estaba muy apurada-
Levante la vista `para ver quien era este chico, lo deduje por la voz de hombre, tan amable; pero cuando le vi los libros cayeron nuevamente al suelo con un golpe sordo. Era el, el ángel demonio de mis pesadillas. No imposible debía de ser parecido nada mas, era imposible que una pesadilla se materializara frente a mis propios ojos. `Por suerte me di cuenta de la manera en que lo miraba y controle lo mas que puede mi expresión. Endurecí y junte los labios, abrí mis ojos abruptamente, recogí mis libros y se puede decir que volé hacia mi clase.¿Como era esto posible? ¿Era el? Se que a veces pareciera que estoy loca pero ni los nervios, ni mi miedo a esta criatura temible eran tan extremos como para hacerme imaginar cosas.
Intente no pensar en eso ya que me aterraba y no quería dar una mala primera impresión. Me senté lo más alejada que pude de mis nuevas compañeras y compañeros. Al cabo de dos minutos se lleno el salón, quedaba solo un lugar, a mi lado. Cruce mis brazos en el pupitre y recosté mi cabeza sobre ellos. ¡Demonios!-pensé- La silla que se encontraba a mi lado se movió con un molesto chirrido. Alce la vista con mi mejor cara. Par mi sorpresa era la cereza de la torta. Mi ángel protector, el que se interpuso entre aquel jinete y yo me miraba. Le sonreí calida y cariñosamente sentía como si ya lo conociera, aunque sea precipitado le tenia cierto cariño solo con verlo. Tenia el pelo rubio con reflejos mas oscuros, sus ojos eran de un hipnotizarte color dorado, como la miel, uf y ni hablar de su cuerpo, llevaba un suéter de cuello alto que se le adhería al cuerpo como una segunda piel, o así mucho ejercicio o había tomado demasiadas vitaminas.
-Hola-Quizás debí decirlo con menos entusiasmo.
Levanto la vista y quedo petrificado, como si hubiera visto un fantasma.
-Hola ¿Cuál es tu nombre?-
-Meredith, yo te conozco-
-Yo también, creo conocerte- ¿Que ahora el también me conocía? No le podía decir “Si te conocí anoche en un extraño sueño en el cual te sacrificabas por mi entregándote a una clase de monstruo, vampiro”
-Eh…si me parece haberte visto previamente ¿Cómo te llamas?-
-Jasper Stevens ¿Por casualidad eres nueva aquí?-
-Si de hecho me he mudado esta semana-
- Oh, bien, no soy el único-
-¿Enserio? ¿De donde vienes?-
-De Ottawa, Canadá. ¿Tu?-
-Vengo de Seattle-
-Cambio drastico ¿Eh?-
-Si verdaderamente, igual que tu ¿No? Nunca he estado en Canda capital solo en las afueras, pero no creo que la capital de Canadá sea muy diferente a las otras-
-Llevas la razón- Me sentí a gusto con el al instante, lo mejor es que estábamos en la misma situación.
Se me ocurrió una idea para poder conocer mejor al ángel.
La profesora llamo atención a la clase así que le susurre:
-¿Te gustaría sentarte conmigo en el almuerzo? Podemos seguir hablando- Lo mire expectante, no quería parecer una de esas chicas desesperadas por conseguir novio.
Giro la cabeza para mirarme, sonrió calidamente y susurro
-Claro, es una gran idea-Sin que su sonrisa se desvanezca se giro y empezó a escuchar lo que la profesora decía, lo imite. La clase paso bastante rápido para mi gusto, aunque no preste la más mínima atención, estaba muy concentrada intentando describir las facciones ocultas de mi ángel. Era hermoso, su belleza era inhumana. Sus facciones estaban dulcemente detalladas, un galán ejemplar, parecía salido de esos comerciales de shampoo.
Se paro cuando la profesora nos dio permiso para retirarnos ya que el timbre había sonado, yo le copie. Me sentía a gusto y segura en compañía de mi nuevo amigo. Guarde todas mis cosas en mi mochila pero cuando me la puse al hombro el cierre se abrió y todas mis cosas se desparramaron por le suelo.
-¡Oh Dios!- Exclame con fastidio. Jasper se agacho para ayudarme con mis cosas. Nuestras manos se encontraron en la cartuchera, su tacto era gélido, como si hubiera dejado las manos demasiado tiempo en el friser. Cuando esto ocurrió levanto la mirada para evaluarme, a mi no me molesto, el tampoco parecía haberle molestado. Bajo la mirada confundido. Después su expresión parecía divertida.
-¿Siempre eres así de distraída? jajá-Su risa era una dulce melodía, al igual que su voz
Eran las 6:00am, que sueño tan extraño. Seguro que era solo una pesadilla esas cosas no existían. Deseche ese horrible sueño de mi mente y me aliste para ir al Instituto. Por ultimo me termine poniendo unos jeans negros, una camisa blanca con un pulóver azul y unas botas negras que llegaban hasta las rodillas.
Baje a desayunar.
-Buenos días-Salude a mi hermano y a mi mama que se encontraban sentados en la mesa de la cocina.
-Hola-Saludo Franco.
-Hola Mer ¿Cómo has dormido?-preguntó mi madre
-Bien, bien sin problema-El desayuno no transcurrió en silencio, más bien en bullicio. Mi hermano estaba planeándose el día.
-No te preocupes mama-Contesto Franco a una pregunta a la cual yo no había escuchado-Estaré con Mer todo el día no hay forma de que me pierda- Se rió y me miro con expresión burlona.
-Ah no, eso ni te lo pienses. Tu eres alguien y yo otra.
-Jaja es broma Mer- Si jaja quien te cree, pensé en mi fuero interno. Salude a mama quien me deseo suerte en el colegio al igual que a mi Hermano. Subí a mi querido coche. Tenía un Chebrolet camaro en un muy buen estado que había heredado de mi tío. Era amarillo con rallas negras cruzándolo por el medio. Para ser mujer me gustaban mucho los autos, el era mi joya, siempre decía que estaba casada con el. Puse la mochila en el asiento trasero y subí en el asiento del conductor. Mi hermano hizo lo mismo. El trayecto fue muy ruidoso ya que mientras mi hermano me bromeaba y se tapaba los oídos en broma mientras yo cantaba junto con el CD de Paramore. Llegamos en tiempo y forma pues el estacionamiento del instituto estaba bastante lleno. Me dolía la panza de la risa al ver las caras que me observaban mientras bajaba de mi estupendo Chebrolet Camaro. Debo admitir que era un coche precioso, y estaba en muy buen estado para pertenecer a mi abuelo. Lo cerré mientras me convertía en el centro de atención de las chicas por que me veía muy varonil, seguro, y de los chicos por que no podían creer que una chica estuviera conduciendo un auto así, o eso creía yo; por que yo no era una chica atractiva se puede decir, en mi colegio anterior me trataban como la mas fea, etc.
Mi hermano interrumpió mis horribles recuerdos
-Tú siempre me dices que no te gusta llamar la atención y que simplemente no lo lograrías aunque te lo propusieras-
-Si ¿y?-pregunte desafiante
-Bueno debo comunicarte que no tienes mucho éxito con ese dicho tuyo-Nos fuimos riendo hasta la recepción donde nos recibió la recepcionista. Era muy amable y dulce.
-Bien ya les he dicho como llegar a sus clases y también como deben manejarse, creo que tienen todo lo que necesitan-
-Muchas gracias- dije de corazón era muy simpática
-No hay por que y que la pasen bien su primer día, suerte-
Nos alejamos mirando las clases que nos tocaban a cada uno
-¡¡¡Oh noo!!!-Se quejo mi hermano al tiempo que arrojaba los papeles con fuerza y rabia al suelo.
-¿¡Que pasa!?- Pregunte exaltada
-¡Este año me toca trigonometría!-
-¿Te apetece matarme de un infarto?- Le pregunte sarcásticamente
-Estaría bueno no lo había pensado- Jaja, me reí sarcásticamente. Llegamos hasta su clase, lo despedí mientras lo despeinaba acompañado con un “suerte”.
Yo tenía con Mongomery, Historia. Una de las materias que más me gustaban. Tenía mejores materias como Biología, Idiomas, Literatura y alguna que otra mas.
Camine cabizbaja hacia la clase. En el trayecto alguien me choco y me hizo derramar mis libros; solo pude ver que era una mujer ya que se alejo sin pedirme ni siquiera perdón. Me agache para recogerlos y alguien me ayudo.
Dejo los libros caer en mis brazos.
-Perdona a mi hermana estaba muy apurada-
Levante la vista `para ver quien era este chico, lo deduje por la voz de hombre, tan amable; pero cuando le vi los libros cayeron nuevamente al suelo con un golpe sordo. Era el, el ángel demonio de mis pesadillas. No imposible debía de ser parecido nada mas, era imposible que una pesadilla se materializara frente a mis propios ojos. `Por suerte me di cuenta de la manera en que lo miraba y controle lo mas que puede mi expresión. Endurecí y junte los labios, abrí mis ojos abruptamente, recogí mis libros y se puede decir que volé hacia mi clase.¿Como era esto posible? ¿Era el? Se que a veces pareciera que estoy loca pero ni los nervios, ni mi miedo a esta criatura temible eran tan extremos como para hacerme imaginar cosas.
Intente no pensar en eso ya que me aterraba y no quería dar una mala primera impresión. Me senté lo más alejada que pude de mis nuevas compañeras y compañeros. Al cabo de dos minutos se lleno el salón, quedaba solo un lugar, a mi lado. Cruce mis brazos en el pupitre y recosté mi cabeza sobre ellos. ¡Demonios!-pensé- La silla que se encontraba a mi lado se movió con un molesto chirrido. Alce la vista con mi mejor cara. Par mi sorpresa era la cereza de la torta. Mi ángel protector, el que se interpuso entre aquel jinete y yo me miraba. Le sonreí calida y cariñosamente sentía como si ya lo conociera, aunque sea precipitado le tenia cierto cariño solo con verlo. Tenia el pelo rubio con reflejos mas oscuros, sus ojos eran de un hipnotizarte color dorado, como la miel, uf y ni hablar de su cuerpo, llevaba un suéter de cuello alto que se le adhería al cuerpo como una segunda piel, o así mucho ejercicio o había tomado demasiadas vitaminas.
-Hola-Quizás debí decirlo con menos entusiasmo.
Levanto la vista y quedo petrificado, como si hubiera visto un fantasma.
-Hola ¿Cuál es tu nombre?-
-Meredith, yo te conozco-
-Yo también, creo conocerte- ¿Que ahora el también me conocía? No le podía decir “Si te conocí anoche en un extraño sueño en el cual te sacrificabas por mi entregándote a una clase de monstruo, vampiro”
-Eh…si me parece haberte visto previamente ¿Cómo te llamas?-
-Jasper Stevens ¿Por casualidad eres nueva aquí?-
-Si de hecho me he mudado esta semana-
- Oh, bien, no soy el único-
-¿Enserio? ¿De donde vienes?-
-De Ottawa, Canadá. ¿Tu?-
-Vengo de Seattle-
-Cambio drastico ¿Eh?-
-Si verdaderamente, igual que tu ¿No? Nunca he estado en Canda capital solo en las afueras, pero no creo que la capital de Canadá sea muy diferente a las otras-
-Llevas la razón- Me sentí a gusto con el al instante, lo mejor es que estábamos en la misma situación.
Se me ocurrió una idea para poder conocer mejor al ángel.
La profesora llamo atención a la clase así que le susurre:
-¿Te gustaría sentarte conmigo en el almuerzo? Podemos seguir hablando- Lo mire expectante, no quería parecer una de esas chicas desesperadas por conseguir novio.
Giro la cabeza para mirarme, sonrió calidamente y susurro
-Claro, es una gran idea-Sin que su sonrisa se desvanezca se giro y empezó a escuchar lo que la profesora decía, lo imite. La clase paso bastante rápido para mi gusto, aunque no preste la más mínima atención, estaba muy concentrada intentando describir las facciones ocultas de mi ángel. Era hermoso, su belleza era inhumana. Sus facciones estaban dulcemente detalladas, un galán ejemplar, parecía salido de esos comerciales de shampoo.
Se paro cuando la profesora nos dio permiso para retirarnos ya que el timbre había sonado, yo le copie. Me sentía a gusto y segura en compañía de mi nuevo amigo. Guarde todas mis cosas en mi mochila pero cuando me la puse al hombro el cierre se abrió y todas mis cosas se desparramaron por le suelo.
-¡Oh Dios!- Exclame con fastidio. Jasper se agacho para ayudarme con mis cosas. Nuestras manos se encontraron en la cartuchera, su tacto era gélido, como si hubiera dejado las manos demasiado tiempo en el friser. Cuando esto ocurrió levanto la mirada para evaluarme, a mi no me molesto, el tampoco parecía haberle molestado. Bajo la mirada confundido. Después su expresión parecía divertida.
-¿Siempre eres así de distraída? jajá-Su risa era una dulce melodía, al igual que su voz
Capitulo 2
Capitulo 2-Sueños
Saque mi celular del bolsillo y marque el número de mi madre
-Hola Mer, estamos a 3 cuadras de casa vayan volviendo para acá.-
-Bien chau-
-Franco vamos, tenemos que volver-
-Pe-pero ¡¡quiero ver las clases de deportes que hay en ese club!!-
-Estupendo-dije caminando a zancadas hacia delante.
-Gracias, hermanita- Me dijo refunfuñando.
-Tienes mucho tiempo para venir, hazlo cuando venga mama o papa contigo- Se callo, el trayecto hasta casa fue en silencio. Yo estaba hipnotizada con el paisaje, miraba el bosque y mas allá siempre me parecía ver cosas extrañas en el, como perros, caballos, etc., pero eso era por que yo ya estaba loca. Tuve un extraño impulso de ir hacia el, estaba a una cuadra de casa, que mas da era imposible perderme aquí. Le dije a Franco que fuera hacia casa que yo iba en camino. Me adentre en el bosque, que hermoso esto era realmente hermoso. No había caminado más de 10 metros cuando empecé a escuchar ruidos, que surgían de mis espaldas. Gire varias veces pero no había nada, ni siquiera un pájaro, nada. Decidí que debía dejarlo, con lo paranoica que era mi madre ya debía de estar llamando a la policía. Llegue a casa caminando por el bosque mas rápido de lo que pensaba. Cuando entre Alice me abrazo y mi padre se ni se paro del sillón en el que se encontraba sentado, solo se ocupo en echarme una mirada.
-¡Hay! Meredith que susto nos diste- No me iba a dejar salir mas sola si no me inventaba una gran excusa en este mismo instante.
-¿Qué? ¿No te ha llegado mi mensaje?-pregunte haciéndome la tonta.
-No que extraño. Bueno ya no importa lo que importa es que estas bien-
-¿Dónde fuiste? O ¿Qué te quedaste haciendo mer?-
-Nada especial solo camine a casa por el bosque- continué después de comprobar que mi madre no me mataría-Iré a bañarme y después me iré a dormir mañana me espera un largo día.-
-¿Qué no piensas comer?-pregunto Daniel, hay mi padre siempre tan sobre protector.
-No gracias no estoy hambrienta-me retire de la sal y subí las escaleras hasta mi cuarto. Mi cuarto era bastante amplio, llegaba a los dos extremos de la casa. Una de las ventanas daba al patio delantero y la otra daba al majestuoso bosque del patio trasero. Tenía una cama de tres plazas con cortinas azules que hacían juego con el acolchado de segunda mano. Las paredes estaban pintadas de un celeste claro y el pido era de alfombre color azul marino oscuro. Mi cama estaba junto a la ventana que daba al patio trasero, era fascinante mirar ese majestuoso bosque de noche. Tenía un majestuoso armario que había heredado de mi abuela. Nunca fui muy amante de la moda pero debo admitir que me encantaba comprarme ropa nueva cuando podía.
Junto al armario había un perchero y mi nuevo ordenador, era mucho más rápido y efectivo que el anterior. Por ultimo contra la ventana que daba al patio delantero había un sillón doble de color celeste con bordes de madera y una tele vieja enfrente, con un DVD que no se si aun funcionaba.
Camine hasta mi armario elegí un conjunto de short y remera manga corta, yo nunca había tenido un pijama fijo. Cuando tuve todo listo me encerré en el baño. El agua caliente relajo todos mis tensos músculos, que habían quedado entumecidos por la larga cabalgata. Estaba terminando de desenredarme el cabello cuando el agua se empezó a agotar. Me seque, me vestí y salí dando grandes zancadas hasta mi cuarto.
-Buenas noches a todos-Grite desde las escaleras, y baje lo suficiente como para que mi padre y mi madre me vieran con el pelo mojado y el pijama.
-Buenas noches hija que descasen- dijeron los dos al miso tiempo.
-Igualmente-dije mientras subía las escaleras. Cuando llegue a mi habitación, prendí mi anticuado estereo y puse mi música clásica favorita, Yiruma “River flows in you”. Esta abrió mi mente y me puse a pensar en lo ocurrido en el día. Un nuevo colegio, nuevos compañeros y otro año de aburrimiento extremo me esperaban ala despertar. Dabtiendo con migo misma el sueño me domino y caí rendida en mi cama.
Me desperté en un hermoso prado, repleto de flores de todos los colores, y con una hermosa yegua. Tenía jinete. Era un hermoso joven de mi edad que llevaba la camisa blanca abierta. Cabalgaba con una elegancia sobrenatural, que no había visto ni en las exposiciones de caballos más glamorosas.
Cuando se acerco no pude ver bien su cara gracias al sol que se interpuso. Lo único que logre ver con exactitud fueron unos hipnotizadores ojos dorados. Me ofreció la mano para que me uniera a el. Pero en ese instante un chico morocho, igual de hermoso que el joven del caballo, con rulos que le llegaban hasta los hombros, grito:
-¡¡ Meredith aléjate de al ahora mismo!! ¡¡Corre Mer Corre!!-No lo entendía, ¿Quién era ese chico? ¿Cómo savia mi nombre? ¿Por qué me miaba con la cara bañada en horror como si el chico guapo fuera la muerte en persona?
Desde ese momento todo pasó muy rápido:
Primero una ráfaga de aire caliente atravesó mi pelo hasta impactar en la cara del chico.
Segundo el chico que había salido de entre los arbustos del bosque corrió a gran velocidad hacia mí, me tiro fuera del camino del jinete y se agazapo en forma defensiva delante mió.
Al mismo momento los dos soltaron un aterrador gruñido.
-Mer te quiero, y pase lo que pase corre hasta tu casa yo lo detendré. No vuelvas por mi yo iré.- Me apretó contra su costado y le hice caso aun sin conocerlo. Mire por última vez al bello jinete. Pero me percate de que ahora daba miedo, sus ojos estaban bañados de un extraño color carmesí, su cara me miraba como si fuera el único vaso de agua en todo el desierto y por ultimo tenia descubiertos unos perfectos colmillos blancos y puntiagudos.
Se lanzo sobre mi rescatador y pude escuchar como las navajas que tenia por dientas atravesaban su piel.
Emití un grito ahogado, pero ya estaba sentada en mi cama transpirando y jadeando.
Saque mi celular del bolsillo y marque el número de mi madre
-Hola Mer, estamos a 3 cuadras de casa vayan volviendo para acá.-
-Bien chau-
-Franco vamos, tenemos que volver-
-Pe-pero ¡¡quiero ver las clases de deportes que hay en ese club!!-
-Estupendo-dije caminando a zancadas hacia delante.
-Gracias, hermanita- Me dijo refunfuñando.
-Tienes mucho tiempo para venir, hazlo cuando venga mama o papa contigo- Se callo, el trayecto hasta casa fue en silencio. Yo estaba hipnotizada con el paisaje, miraba el bosque y mas allá siempre me parecía ver cosas extrañas en el, como perros, caballos, etc., pero eso era por que yo ya estaba loca. Tuve un extraño impulso de ir hacia el, estaba a una cuadra de casa, que mas da era imposible perderme aquí. Le dije a Franco que fuera hacia casa que yo iba en camino. Me adentre en el bosque, que hermoso esto era realmente hermoso. No había caminado más de 10 metros cuando empecé a escuchar ruidos, que surgían de mis espaldas. Gire varias veces pero no había nada, ni siquiera un pájaro, nada. Decidí que debía dejarlo, con lo paranoica que era mi madre ya debía de estar llamando a la policía. Llegue a casa caminando por el bosque mas rápido de lo que pensaba. Cuando entre Alice me abrazo y mi padre se ni se paro del sillón en el que se encontraba sentado, solo se ocupo en echarme una mirada.
-¡Hay! Meredith que susto nos diste- No me iba a dejar salir mas sola si no me inventaba una gran excusa en este mismo instante.
-¿Qué? ¿No te ha llegado mi mensaje?-pregunte haciéndome la tonta.
-No que extraño. Bueno ya no importa lo que importa es que estas bien-
-¿Dónde fuiste? O ¿Qué te quedaste haciendo mer?-
-Nada especial solo camine a casa por el bosque- continué después de comprobar que mi madre no me mataría-Iré a bañarme y después me iré a dormir mañana me espera un largo día.-
-¿Qué no piensas comer?-pregunto Daniel, hay mi padre siempre tan sobre protector.
-No gracias no estoy hambrienta-me retire de la sal y subí las escaleras hasta mi cuarto. Mi cuarto era bastante amplio, llegaba a los dos extremos de la casa. Una de las ventanas daba al patio delantero y la otra daba al majestuoso bosque del patio trasero. Tenía una cama de tres plazas con cortinas azules que hacían juego con el acolchado de segunda mano. Las paredes estaban pintadas de un celeste claro y el pido era de alfombre color azul marino oscuro. Mi cama estaba junto a la ventana que daba al patio trasero, era fascinante mirar ese majestuoso bosque de noche. Tenía un majestuoso armario que había heredado de mi abuela. Nunca fui muy amante de la moda pero debo admitir que me encantaba comprarme ropa nueva cuando podía.
Junto al armario había un perchero y mi nuevo ordenador, era mucho más rápido y efectivo que el anterior. Por ultimo contra la ventana que daba al patio delantero había un sillón doble de color celeste con bordes de madera y una tele vieja enfrente, con un DVD que no se si aun funcionaba.
Camine hasta mi armario elegí un conjunto de short y remera manga corta, yo nunca había tenido un pijama fijo. Cuando tuve todo listo me encerré en el baño. El agua caliente relajo todos mis tensos músculos, que habían quedado entumecidos por la larga cabalgata. Estaba terminando de desenredarme el cabello cuando el agua se empezó a agotar. Me seque, me vestí y salí dando grandes zancadas hasta mi cuarto.
-Buenas noches a todos-Grite desde las escaleras, y baje lo suficiente como para que mi padre y mi madre me vieran con el pelo mojado y el pijama.
-Buenas noches hija que descasen- dijeron los dos al miso tiempo.
-Igualmente-dije mientras subía las escaleras. Cuando llegue a mi habitación, prendí mi anticuado estereo y puse mi música clásica favorita, Yiruma “River flows in you”. Esta abrió mi mente y me puse a pensar en lo ocurrido en el día. Un nuevo colegio, nuevos compañeros y otro año de aburrimiento extremo me esperaban ala despertar. Dabtiendo con migo misma el sueño me domino y caí rendida en mi cama.
Me desperté en un hermoso prado, repleto de flores de todos los colores, y con una hermosa yegua. Tenía jinete. Era un hermoso joven de mi edad que llevaba la camisa blanca abierta. Cabalgaba con una elegancia sobrenatural, que no había visto ni en las exposiciones de caballos más glamorosas.
Cuando se acerco no pude ver bien su cara gracias al sol que se interpuso. Lo único que logre ver con exactitud fueron unos hipnotizadores ojos dorados. Me ofreció la mano para que me uniera a el. Pero en ese instante un chico morocho, igual de hermoso que el joven del caballo, con rulos que le llegaban hasta los hombros, grito:
-¡¡ Meredith aléjate de al ahora mismo!! ¡¡Corre Mer Corre!!-No lo entendía, ¿Quién era ese chico? ¿Cómo savia mi nombre? ¿Por qué me miaba con la cara bañada en horror como si el chico guapo fuera la muerte en persona?
Desde ese momento todo pasó muy rápido:
Primero una ráfaga de aire caliente atravesó mi pelo hasta impactar en la cara del chico.
Segundo el chico que había salido de entre los arbustos del bosque corrió a gran velocidad hacia mí, me tiro fuera del camino del jinete y se agazapo en forma defensiva delante mió.
Al mismo momento los dos soltaron un aterrador gruñido.
-Mer te quiero, y pase lo que pase corre hasta tu casa yo lo detendré. No vuelvas por mi yo iré.- Me apretó contra su costado y le hice caso aun sin conocerlo. Mire por última vez al bello jinete. Pero me percate de que ahora daba miedo, sus ojos estaban bañados de un extraño color carmesí, su cara me miraba como si fuera el único vaso de agua en todo el desierto y por ultimo tenia descubiertos unos perfectos colmillos blancos y puntiagudos.
Se lanzo sobre mi rescatador y pude escuchar como las navajas que tenia por dientas atravesaban su piel.
Emití un grito ahogado, pero ya estaba sentada en mi cama transpirando y jadeando.
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