viernes, 18 de junio de 2010

Capitulo 4

Capitulo 4- ¿Te conozco?
Salimos riendo de la clase hasta que las risas cesaron y me pregunto:
-¿Qué clase tienes ahora?- Tuve que sacar el horario para comprobarlo
-Eh…literatura con Walsh en el edificio 2-
-Bien, te acompaño estoy en la misma- Se quedo pensativo por unos segundos y después hablo con voz irónica- ¿Te has dado cuenta de que estamos juntos en 2 clases?- Era verdad, no me había percatado de eso.
-Si tienes razón, que bueno-
-¿Por qué “que bueno”?-Dijo citando las mismas palabras que yo use. Caminamos unos minutos en silencio hasta que en un momento, no se por que, decidí decirle la verdad.
-Puede sonar precipitado, por que la realidad es que recién nos conocemos, pero me siento a gusto en tu compañía, a gusto, como si ya te conociera- Levante la vista para ver su expresión, pero me sorprendí con lo que me encontré. Su cara era una autentica mascara de preocupación. Su mandíbula se tenso, se envaro y muy firmemente dijo
-No, no debería ser así, Scarlett tenía razón-En un tono casi inaudible, para cualquier persona, pero no para mí. Cuando dijo “no debería ser así” parecía querer convencerse a si mismo.
-¿Qué?-
-Nada lo siento a veces digo cosas que no debo, debo ir en busca de mi hermana- Se alejo dando grandes zancadas en dirección contraria a la cual nos dirigíamos.
Quede en ese lugar pasmada. ¿Qué había pensado? ¿Qué era realmente el chico de mis sueños? ¿Qué realmente el seria un ser querido para mi? Pobre Jasper seguro que creyó que estaba loca y huyo. Tenia que dejar de creer en cada cosa extraña que pasaba a mí alrededor. Era lógico hacerlo, siendo yo, ya que no había nada interesante en lo que pensar de noche, algo que mantenga tu mente ocupada en clase y después cuando llegue la prueba te pille desprevenida por no haber prestado atención. A veces pienso que mi vida es como una pintura en progreso, por ahora solo hay manchas grises, blancas y negras, nada interesante para observar. Pero yo tampoco había hecho nada tan malo como para que saliera disparado de esta forma. Además ¿Por que dijo tan preocupado “No, no debería ser así”? Si íbamos al caso lógico yo no era la única loca. Toco el timbre cuando una chica se acerco al ver que yo no me movía. Tenia la tez muy clara, una hermosa cabellera castaño claro y un par de ojos color chocolate hermosos. Me toco el hombro y me pregunto preocupada.
-Oye, ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que te lleve hasta la enfermería? Estas un poco pálida-
-No, no estoy bien gracias- Logre decir con un hilo de voz
-¿Cómo te llamas?-Pregunto todavía preocupada
-Meredith Collins-
-Me llamo Michel Daeé, puedes llamarme Michi. ¿Así que eres nueva? ¿De donde vienes Meredith?-
-Dime Mer, y si, vengo de Seattle. Y que hay de ti ¿Hace mucho que vives aquí?-
-De hecho desde que tengo siete años- Se quedo callada al igual que yo, incomodo, así que hable.
-Michi ¿Podrías decirme donde esta el edificio 2?-
-Si por supuesto es mi destino. ¿Con quien tienes ahora?-
-Con Walsh literatura- Esbozo una alegre sonrisa
-¡Que bueno yo también! ¿Vamos?-
Y así lo hicimos. Mientras caminábamos charlamos sobre cualquier cosa hasta que llegamos. En el camino nos encontramos con varios de sus amigos, a los cuales me presento muy amigablemente. Estaba Alex, un chico muy carismático, bonachón, su pelo era rubio y sus ojos eran de un azul profundo como el mar. Después Railey, era muy callado, pelo negro, tez blanca y sus ojos eran de un intenso color marrón oscuro como el carbón, tenía un parecido importante conmigo. Y por ultimo estaba Jakelina, ella tenía una cabellera llena de rulos marrones, sus ojos eran marrones como café con leche, parecía ser una muy buena persona. Cuando termino la clase Michi y yo fuimos juntas a la cafetería ya que parecía que Jasper había “cancelado” en cierto modo mi “muy buena idea”.
En el camino, nos encontramos con sus amigos ahora compañeros o conocidos míos. Estábamos hablando de lo interesantes que eran los libros que Walsh nos había dado para leer cuando un chico me paso el brazo por la cintura y me saco del lado de Michi.
-¿¡Que demonios…-Pero deje la frase en el aire cuando vi quien era aquel muchacho. Franco estaba colorado de haber corrido, o eso me pareció.
-Escucha nenecito tu ayuda te prometo que haré lo que quieras pero ayúdame-Parecía estar hablando enserio así que asentí.
-Deacuerdo, pero me debes una- Su cara se alivio cuando acepte. -¿Que ocurre?-Arqueando las cejas
-No me lo vas a creer pero es cierto, las chicas me acosan no me dejan tranquilo- Me eche a reír a carcajadas, me parece que me lastime los músculos de la panza pues me dolían como si hubiera estado haciendo ejercicio toda la mañana. Me miro serio.
-No estarás hablando enserio… ¿O si?- Arqueo una ceja como si estuviera pasando por encima lo obvio.
-Vale- dije todavía entre risas- Vamos-
Y así fue. Fuimos abrazados hasta una mesa alejada de la cafetería. Recogimos nuestra comida y nos quedamos en silencio en la mesa.
-Fue insoportable, tenia mas de cinco pares de ojos encima en clase de biología fue un gran desafió concentrarme-Se metió una gran porción de ensalada en la boca y se callo.
-Parece que Shelton nos ha pegado mal a ambos-Dije en un tono inaudible. Después me aclare la garganta y dije en voz alta.- ¿Qué ninguna es de tu agrado?-
-No, no por ahora- Dijo muy sereno. Empecé a tomar un largo trago de bebida cuando volvió a hablar-¿Y tú? Ya tienes pretendientes ¿No?- Me ahogue con la bebida y empecé a toser escandalosamente mientras le proporcionaba un manotazo. Cuando me recupere y fui capas de hablar sin toser dije muy entrecortadamente por la fatiga.
-¡No! ¡Claro que no! Además solo un loco se enamoraría de mí-
-Si, claro. En ese caso explícame entonces por que ese sujeto de allá te mira tan interesadamente-Me dijo con una sonrisa burlona mientras miraba algo detrás mió.
¿Qué? ¿Quien? Gire para averiguar a quien se refería cuando me lleve una menuda sorpresa. El jinete endemoniado me miraba con expresión intrigada, con curiosidad. Nuestras miradas se cruzaron por un instante después corrí la mirada asustada. No era como el de mis sueños. Sus ojos no eran de un color carmesí intenso sino que ahora eran de un verde grisáceo profundo y su cabello era de un negro carbón que resaltaba contra su piel pálida, resumiendo, era hermoso. Mi hermano interrumpió mis pensamientos.
-¿A que si?-
-No parece deseoso de matarme ¿No?-
-¿Qué? No ¿Debería?-
-Has como si no hubiera dicho nada “rompecorazones”-L e burle. Comimos entre risas ya que era muy divertido gastarlo con el tema mujeres, hasta que me llegaba el turno y no dejaba de repetir “Te sigue mirando”. Ahí se acababa el chiste. Después nos fuimos cada uno a sus respectivas clases. Tuve que explicarles a los chicos que el loco que me había agarrado por la cintura era en realidad un descerebrado, el cual era mi hermano. Era divertido estar en compañía de Alex, Michi, Jaky y Railey. También estuve la mayor parte de la clase de idiomas intrigada por el paradero de Jasper ya que no había asistido a literatura y no lo había visto en toda la tarde. Cuando toco el timbre me junte con mi hermano en el lugar que habíamos acordado y emprendimos viaje hacia el aparcamiento. Había demasiada gente en el aparcamiento para mi gusto ¿Qué estaría pasando?
Cuando estuve lo suficientemente cerca pude observar al flamante Mercedes SLC negro que estaba en el medio de la multitud.
-Waw, eso es un coche- dijo mi hermano asombrado. Empezó a hacerse espacio entra la multitud para poder apreciarlo mejor. Lo agarre del brazo tironeando para el lado contrario pero tironeo hasta que quede a su altura. Su supuesto dueño estaba en su interior, mire al espejito retrovisor para poder ver quien era. El jinete se hallaba muy cómodo en su interior riéndose de algo, cuando se encontró con mi mirada y su expresión paso de divertida a preocupada. Yo ya estaba tironeando de la manga de mi hermano cuando el abrió la puerta si quitarme la mirada de encima. Cuando mi hermano cedió y no tuve la necesidad de arrastrarlo hacia el coche lo solté y empecé a dar grandes zancadas hacia el, ya tenia las llaves en mi mano. ¡¡DEMONIOS!! Grite en mi interior mientras me mordía el labio para no gritarlo en voz alta. Otro pequeño tumulto de gente comparado con el que se había formado en el Mercedes se había formado alrededor de mi auto.
-Oye ¿Este es tu auto?-Pude reconocer la voz de Alex.
-Eh si-
-Genial, gran auto Mer- Lo miro unos segundos mas mientras yo metía mi mochila en el asiento trasero, y después continuo- Vale ¿Nos vemos mañana?-
-Si claro, Adiós- Me despedí con la mano, mientras conducía a toad velocidad a casa. El camino transcurrió como en la mañana, mi hermano se hacia el sordo mientras yo cantaba junto con la música. Mi hermano salto del auto apenas reduje la velocidad en la cochera de mi casa. Baje del auto y entre por la puerta trasera. Franco y mi mama conversaban enérgicamente en la cocina.
-Hola hija, ¿Cómo te fue hoy?-Mi hermano estallo en carcajadas mientras se tensaba para salir corriendo.
-Excelente, ya tiene amigos, novio y amante- Antes de que reaccionara yo ya había echado a correr tras el, escaleras arriba. Entro en su habitación y se encerró.
-¡Basta! ¡Los dos bajen ya!- Grito Alice desde abajo. Di fuertes pisotadas mientras entraba a mi cuarto y cerraba la puerta estruendosamente. Puse la mochila en el sillón que estaba frente a la televisión, me acosté, mas bien me tire, en mi cama y puse mi canción de piano favorita. Pasaron diez minutos en los que estuve en trance, hasta que un molesto golpeteo me saco de el.
-Hija ¿Puedo pasar?- Alice, seguro que quería saber como me había ido en el espantoso día que acababa de terminar.
-Si adelante-Conteste pesadamente
-¿Vas a contarme como te fue hoy?- Le dirigí una mirada de hartazgo
-Mama no te ofendas pero no estoy de humor. Me fue bien ¿Okay?- Quería olvidarme de todo.
-En ese caso cuando estés de humor para aguantar a tu madre que lo único que quiere es saber como le fue a su hija en su primer día, llámame- Dijo enfadada y se fue por donde entro. ¡¡¡Claro ahora ella se enojaba con migo!!!
Ughr, me queje. Decidida a donde ir para calmarme, me puse un suéter negro, botas que podía ensuciar y ate mi pelo con una colita.
-Me voy a caminar, llevo mi celular con migo- Grite mientras salía.
-No vuelvas tarde- Dijo mi madre desde la cocina.
Fui en la misma dirección de la que había venido la otra vez. En el camino encontré un enorme abeto caído. Me subí hasta la parte más alta y comencé a tararear una de las canciones que me calmaban. No paso mucho tiempo cuando pude escuchar claramente un ruido que se acercaba más y más. Uno, dos, uno, dos, eran pasos.
-¿Quién es? ¿Hay alguien ahí?- Nadie respondido. Salte ágilmente del árbol y empecé a seguir aquel ruido, que ahora se alejaba. Ahora se parecía al zumbido del viento seguido de un correteo de… ¿Un animal?, un ciervo probablemente. Hasta que pare en seco cuando oí el quejido del animal a solo unos metros. Después no se escucho mas nada. Despegue mis pies del suelo y los arrastre en la dirección de donde pareció venir aquel horrible sonido. Tenía razón. Sobre una pequeña roca había un ciervo macho, bastante grande, de los que son difíciles de encontrar. Tenia una herida en el cuello, dos pequeños puntos como… ¿Dientes? O ¿Un tenedor? O cualquier cosa con dos puntas. Quise examinarlo pero apenas pose un dedo en la herida me quede petrificada. Una imagen vino a mi cabeza en forma de flash back. Un hermoso chico agazapado frente a mí en forma defensiva, se abalanzaba contra otro igual de hermoso que tenia los ojos rojos y gruñía como un lobo. Cuando regrese a la realidad, espantada, retire rápidamente la mano de la herida del pobre animal. ¿Quién o que fue en culpable de esto? ¿Seria el mismo que el de mi sueño?
Me pare, ya que me encontraba acuclillada a su lado, y lentamente me encamine hacia el abeto, sumergida en mi debate. Pero un sonido me interrumpió, no estaba alerta escuchando así que, me asusté. Mire a mi alrededor pero no había nadie. Hubiera jurado que unos pasos me seguían. Me senté en la parte más alta de aquel árbol y me puse a pensar en mis sueños. Eso era lo que eran, sueños y nada más que simples y aterradores sueños.
Salte y me fui para casa con la misma sensación de ser seguida que antes.
-¡Ya llegue!-anuncie
-Esta bien- respondió mamá
-Me voy a bañar-
-Deacuerdo, rápido por que tu padre no tarda el llegar y la cena casi esta lista- Cuando termino la frase yo ya estaba en la ducha. Cuando termine baje a comer, salude a mi padre el cual me pregunto como nos había ido hoy en la escuela. Cada uno le hizo un pequeño resumen de su día y después el nos contó el suyo. Después salude a todos y me dormir. Así paso una semana y media, Jasper me ignoraba como si fuera una pared y seguía teniéndole miedo al chico de ojos rojos. Averigüe que se llamaba Derek Dempsy. Me lo había cruzado un par de veces y había tenido la misma sensación de asombro que la primera, aunque con el paso del tiempo se fue controlando. ¿Pero que demonios estaba haciendo? ¡Creía en mis sueños como si fueran verdad! Había estado prejuzgando a 2 chicos, cosa que odiaba, sin quiera conocerlos. ¿Y si estaba equivocada? ¿Qué tal si el bueno era ese tal Derek y le malo era Jasper? Decidí darle una oportunidad al demonio y dar por perdido a mi ángel.
Desperté animada, pues hoy teníamos que armar los grupos de biología, quería poder juntarme con las chicas y reírnos de lo absurdo un rato. Lo que me preocupaba era que habían transferido alumnos por que la otra clase de biología estaba muy llena y quedaban pocos asientos libres, entre ellos el que estaba a mi lado. Me puse unos jeans comunes, como siempre, una chomba celeste y agarre la campera impermeable que aquí era indispensable. Desayune apurada y me fui. Hoy no tuve que esperar a Franco ya que no se sentía bien, cosa que para mi era una excusa para no ir a la prueba de historia.
Hoy iba a ser un día interesante.

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