viernes, 18 de junio de 2010

Capitulo 3

Capitulo 3-Dejabú-
Eran las 6:00am, que sueño tan extraño. Seguro que era solo una pesadilla esas cosas no existían. Deseche ese horrible sueño de mi mente y me aliste para ir al Instituto. Por ultimo me termine poniendo unos jeans negros, una camisa blanca con un pulóver azul y unas botas negras que llegaban hasta las rodillas.
Baje a desayunar.
-Buenos días-Salude a mi hermano y a mi mama que se encontraban sentados en la mesa de la cocina.
-Hola-Saludo Franco.
-Hola Mer ¿Cómo has dormido?-preguntó mi madre
-Bien, bien sin problema-El desayuno no transcurrió en silencio, más bien en bullicio. Mi hermano estaba planeándose el día.
-No te preocupes mama-Contesto Franco a una pregunta a la cual yo no había escuchado-Estaré con Mer todo el día no hay forma de que me pierda- Se rió y me miro con expresión burlona.
-Ah no, eso ni te lo pienses. Tu eres alguien y yo otra.
-Jaja es broma Mer- Si jaja quien te cree, pensé en mi fuero interno. Salude a mama quien me deseo suerte en el colegio al igual que a mi Hermano. Subí a mi querido coche. Tenía un Chebrolet camaro en un muy buen estado que había heredado de mi tío. Era amarillo con rallas negras cruzándolo por el medio. Para ser mujer me gustaban mucho los autos, el era mi joya, siempre decía que estaba casada con el. Puse la mochila en el asiento trasero y subí en el asiento del conductor. Mi hermano hizo lo mismo. El trayecto fue muy ruidoso ya que mientras mi hermano me bromeaba y se tapaba los oídos en broma mientras yo cantaba junto con el CD de Paramore. Llegamos en tiempo y forma pues el estacionamiento del instituto estaba bastante lleno. Me dolía la panza de la risa al ver las caras que me observaban mientras bajaba de mi estupendo Chebrolet Camaro. Debo admitir que era un coche precioso, y estaba en muy buen estado para pertenecer a mi abuelo. Lo cerré mientras me convertía en el centro de atención de las chicas por que me veía muy varonil, seguro, y de los chicos por que no podían creer que una chica estuviera conduciendo un auto así, o eso creía yo; por que yo no era una chica atractiva se puede decir, en mi colegio anterior me trataban como la mas fea, etc.
Mi hermano interrumpió mis horribles recuerdos
-Tú siempre me dices que no te gusta llamar la atención y que simplemente no lo lograrías aunque te lo propusieras-
-Si ¿y?-pregunte desafiante
-Bueno debo comunicarte que no tienes mucho éxito con ese dicho tuyo-Nos fuimos riendo hasta la recepción donde nos recibió la recepcionista. Era muy amable y dulce.
-Bien ya les he dicho como llegar a sus clases y también como deben manejarse, creo que tienen todo lo que necesitan-
-Muchas gracias- dije de corazón era muy simpática
-No hay por que y que la pasen bien su primer día, suerte-
Nos alejamos mirando las clases que nos tocaban a cada uno
-¡¡¡Oh noo!!!-Se quejo mi hermano al tiempo que arrojaba los papeles con fuerza y rabia al suelo.
-¿¡Que pasa!?- Pregunte exaltada
-¡Este año me toca trigonometría!-
-¿Te apetece matarme de un infarto?- Le pregunte sarcásticamente
-Estaría bueno no lo había pensado- Jaja, me reí sarcásticamente. Llegamos hasta su clase, lo despedí mientras lo despeinaba acompañado con un “suerte”.
Yo tenía con Mongomery, Historia. Una de las materias que más me gustaban. Tenía mejores materias como Biología, Idiomas, Literatura y alguna que otra mas.
Camine cabizbaja hacia la clase. En el trayecto alguien me choco y me hizo derramar mis libros; solo pude ver que era una mujer ya que se alejo sin pedirme ni siquiera perdón. Me agache para recogerlos y alguien me ayudo.
Dejo los libros caer en mis brazos.
-Perdona a mi hermana estaba muy apurada-
Levante la vista `para ver quien era este chico, lo deduje por la voz de hombre, tan amable; pero cuando le vi los libros cayeron nuevamente al suelo con un golpe sordo. Era el, el ángel demonio de mis pesadillas. No imposible debía de ser parecido nada mas, era imposible que una pesadilla se materializara frente a mis propios ojos. `Por suerte me di cuenta de la manera en que lo miraba y controle lo mas que puede mi expresión. Endurecí y junte los labios, abrí mis ojos abruptamente, recogí mis libros y se puede decir que volé hacia mi clase.¿Como era esto posible? ¿Era el? Se que a veces pareciera que estoy loca pero ni los nervios, ni mi miedo a esta criatura temible eran tan extremos como para hacerme imaginar cosas.
Intente no pensar en eso ya que me aterraba y no quería dar una mala primera impresión. Me senté lo más alejada que pude de mis nuevas compañeras y compañeros. Al cabo de dos minutos se lleno el salón, quedaba solo un lugar, a mi lado. Cruce mis brazos en el pupitre y recosté mi cabeza sobre ellos. ¡Demonios!-pensé- La silla que se encontraba a mi lado se movió con un molesto chirrido. Alce la vista con mi mejor cara. Par mi sorpresa era la cereza de la torta. Mi ángel protector, el que se interpuso entre aquel jinete y yo me miraba. Le sonreí calida y cariñosamente sentía como si ya lo conociera, aunque sea precipitado le tenia cierto cariño solo con verlo. Tenia el pelo rubio con reflejos mas oscuros, sus ojos eran de un hipnotizarte color dorado, como la miel, uf y ni hablar de su cuerpo, llevaba un suéter de cuello alto que se le adhería al cuerpo como una segunda piel, o así mucho ejercicio o había tomado demasiadas vitaminas.
-Hola-Quizás debí decirlo con menos entusiasmo.
Levanto la vista y quedo petrificado, como si hubiera visto un fantasma.
-Hola ¿Cuál es tu nombre?-
-Meredith, yo te conozco-
-Yo también, creo conocerte- ¿Que ahora el también me conocía? No le podía decir “Si te conocí anoche en un extraño sueño en el cual te sacrificabas por mi entregándote a una clase de monstruo, vampiro”
-Eh…si me parece haberte visto previamente ¿Cómo te llamas?-
-Jasper Stevens ¿Por casualidad eres nueva aquí?-
-Si de hecho me he mudado esta semana-
- Oh, bien, no soy el único-
-¿Enserio? ¿De donde vienes?-
-De Ottawa, Canadá. ¿Tu?-
-Vengo de Seattle-
-Cambio drastico ¿Eh?-
-Si verdaderamente, igual que tu ¿No? Nunca he estado en Canda capital solo en las afueras, pero no creo que la capital de Canadá sea muy diferente a las otras-
-Llevas la razón- Me sentí a gusto con el al instante, lo mejor es que estábamos en la misma situación.
Se me ocurrió una idea para poder conocer mejor al ángel.
La profesora llamo atención a la clase así que le susurre:
-¿Te gustaría sentarte conmigo en el almuerzo? Podemos seguir hablando- Lo mire expectante, no quería parecer una de esas chicas desesperadas por conseguir novio.
Giro la cabeza para mirarme, sonrió calidamente y susurro
-Claro, es una gran idea-Sin que su sonrisa se desvanezca se giro y empezó a escuchar lo que la profesora decía, lo imite. La clase paso bastante rápido para mi gusto, aunque no preste la más mínima atención, estaba muy concentrada intentando describir las facciones ocultas de mi ángel. Era hermoso, su belleza era inhumana. Sus facciones estaban dulcemente detalladas, un galán ejemplar, parecía salido de esos comerciales de shampoo.
Se paro cuando la profesora nos dio permiso para retirarnos ya que el timbre había sonado, yo le copie. Me sentía a gusto y segura en compañía de mi nuevo amigo. Guarde todas mis cosas en mi mochila pero cuando me la puse al hombro el cierre se abrió y todas mis cosas se desparramaron por le suelo.
-¡Oh Dios!- Exclame con fastidio. Jasper se agacho para ayudarme con mis cosas. Nuestras manos se encontraron en la cartuchera, su tacto era gélido, como si hubiera dejado las manos demasiado tiempo en el friser. Cuando esto ocurrió levanto la mirada para evaluarme, a mi no me molesto, el tampoco parecía haberle molestado. Bajo la mirada confundido. Después su expresión parecía divertida.
-¿Siempre eres así de distraída? jajá-Su risa era una dulce melodía, al igual que su voz

No hay comentarios:

Publicar un comentario